La preservación alveolar es uno de los procedimientos más importantes —y más infravalorados— de la implantología moderna. Cuando se extrae un diente, el hueso que lo sostenía inicia un proceso de reabsorción que nadie puede detener completamente, pero que sí se puede minimizar de forma significativa si se actúa en el momento adecuado. En Clínica Ruiz de Gopegui, clínica dental en Madrid, nuestra primera opción cuando hay que extraer un diente es colocar el implante en el mismo acto quirúrgico. Cuando esto no es posible, la preservación alveolar post-extracción es el paso que marca la diferencia entre un implante posterior sencillo y uno complejo.

Resumen: La preservación alveolar consiste en rellenar el alvéolo dental con biomaterial en el momento de la extracción para reducir la pérdida de hueso. La reabsorción ósea tras una extracción no tratada puede llegar al 50% del volumen en el primer año. Con preservación alveolar ese porcentaje se reduce de forma significativa, mejorando las condiciones para el implante posterior y el resultado estético final.

¿Por qué se pierde hueso cuando se extrae un diente?

El hueso alveolar es un tejido funcionalmente dependiente: existe porque los dientes lo estimulan. Cada vez que masticamos, las fuerzas se transmiten a través de las raíces al hueso, y ese estímulo mecánico es el que mantiene activo el proceso de remodelado óseo. Cuando desaparece el diente, desaparece el estímulo, y el hueso inicia un proceso de reabsorción que sigue una pauta bastante predecible.

En los primeros tres meses tras la extracción se produce la mayor pérdida: estudios publicados en la literatura periodontal documentan reducciones de entre el 30 y el 50% del volumen óseo horizontal en este período. La pérdida vertical es algo menor pero igualmente significativa. A los seis meses, la mayor parte del volumen que se va a perder ya se ha perdido, aunque la reabsorción continúa de forma más lenta durante años.

Las consecuencias prácticas son directas: un alvéolo sin tratar que se deja cicatrizar de forma espontánea puede tener, seis meses después, un volumen óseo insuficiente para colocar un implante de dimensiones estándar sin recurrir a regeneración ósea adicional. Esto añade tiempo, coste y complejidad quirúrgica al tratamiento.

Implante postextracción inmediata: siempre que sea posible

La solución que mejor preserva el hueso y acorta el tiempo de tratamiento es colocar el implante en el mismo acto de la extracción. Este protocolo —implante postextracción inmediata— es la primera opción que valoramos en nuestra consulta cuando hay que extraer un diente.

La lógica clínica es sólida: al colocar el implante inmediatamente, el hueso recibe de nuevo estímulo mecánico desde el primer día, lo que reduce la señal de reabsorción. Además, el implante ocupa físicamente el espacio del alvéolo, actuando como andamiaje. Y desde la perspectiva del paciente, se elimina una fase quirúrgica completa y se acorta de forma significativa el tiempo total hasta la prótesis definitiva.

Las condiciones que deben cumplirse para el implante inmediato son: ausencia de infección activa en el alvéolo, paredes óseas íntegras o con defectos menores, suficiente hueso apical para garantizar la estabilidad primaria del implante —la fijación mecánica inmediata sin la que no es posible la osteointegración— y tejido blando en cantidad suficiente para el cierre. Cuando se cumplen estas condiciones, el implante inmediato es la opción de elección sin duda.

Cuando no se cumplen —infección activa, fractura de paredes alveolares, déficit óseo severo, situación sistémica del paciente— la preservación alveolar es el protocolo que prepara las mejores condiciones posibles para el implante diferido.

¿En qué consiste exactamente la preservación alveolar?

La preservación alveolar es un procedimiento quirúrgico menor que se realiza en el mismo acto que la extracción, bajo anestesia local. Una vez extraído el diente, el alvéolo se limpia cuidadosamente para eliminar tejido granulomatoso o infectado. A continuación se rellena con biomaterial que actúa como andamiaje para que el hueso propio del paciente lo colonice progresivamente durante el período de cicatrización.

El alvéolo se cubre con una membrana de colágeno reabsorbible o con tejido blando mediante suturas para proteger el biomaterial y el coágulo durante las primeras semanas, que son las críticas para la estabilidad del injerto.

En nuestra consulta utilizamos xenoinjerto —biomaterial de origen bovino procesado para eliminar su componente orgánico, dejando solo la estructura mineral— como material de relleno alveolar de primera elección. El xenoinjerto tiene una de las tasas de reabsorción más lentas entre los biomateriales disponibles, lo que lo hace especialmente adecuado para preservación alveolar: actúa como un andamiaje estable mientras el hueso propio del paciente lo coloniza gradualmente.

Combinamos habitualmente el xenoinjerto con PRGF —Plasma Rico en Factores de Crecimiento— obtenido de la propia sangre del paciente mediante centrifugación. Las proteínas de crecimiento que contiene el PRGF aceleran la cicatrización de los tejidos blandos, mejoran la vascularización del injerto y favorecen la integración del biomaterial. Es una combinación con respaldo científico sólido y resultados clínicos predecibles.

¿Tiene previsto extraerse un diente?

Le explicamos en consulta si puede colocarse el implante el mismo día o si la preservación alveolar es la mejor opción para su caso.

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¿Cuánto hueso se salva con preservación alveolar?

La pregunta más frecuente es cuantitativa: ¿cuánta diferencia hace realmente la preservación alveolar? La respuesta que da la literatura científica es consistente. Según la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), los estudios comparativos entre alvéolos con y sin preservación muestran diferencias de entre 1,5 y 3 milímetros de anchura ósea horizontal a los seis meses. En implantología, esa diferencia es enorme: puede ser la diferencia entre colocar un implante de diámetro estándar directamente y tener que realizar una regeneración ósea guiada previa.

La preservación alveolar no elimina completamente la reabsorción —ningún procedimiento lo hace—, pero la reduce de forma significativa y mantiene las condiciones para el implante posterior en el rango de lo manejable sin procedimientos adicionales en la mayoría de los casos.

Preservación alveolar en zona anterior: el factor estético

La zona anterior —incisivos y caninos— es donde la preservación alveolar tiene mayor impacto estético. En esta zona, la tabla ósea vestibular —la pared de hueso que da hacia el labio— es extremadamente fina, a veces de décimas de milímetro. Esta tabla es especialmente vulnerable a la reabsorción tras la extracción y su pérdida tiene consecuencias directas sobre el contorno gingival: la encía se retrae siguiendo al hueso, lo que produce un defecto visible en la línea de la sonrisa.

La preservación alveolar en zona anterior, especialmente cuando se combina con técnicas de sellado de tejidos blandos, ayuda a mantener el contorno gingival y mejora el resultado estético del implante posterior. Cuando se planifica una rehabilitación en zona anterior, este factor no es opcional: es parte del protocolo de calidad.

El momento del diagnóstico: cuándo actuar

La ventana de oportunidad para la preservación alveolar es el momento de la extracción. No hay protocolo posterior que recupere el hueso perdido de forma tan eficiente como haberlo preservado desde el primer momento. Por eso, cuando un paciente acude con un diente con pronóstico no mantenible, la planificación de lo que ocurre después de la extracción debe hacerse antes de la extracción misma.

En nuestra consulta, el plan de tratamiento de cualquier caso que incluya una extracción contempla siempre las opciones disponibles: implante inmediato, preservación alveolar o cicatrización espontánea —esta última solo cuando hay razones clínicas o de planificación que la justifiquen—. El estudio implantológico previo, con diagnóstico tridimensional mediante CBCT, es el que permite tomar esa decisión con información completa.

Cuanto antes se valore una extracción, más opciones hay disponibles

En Clínica Ruiz de Gopegui planificamos cada caso para proteger el hueso desde el primer momento.

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Artículo publicado por Clínica Ruiz de Gopegui. Revisado clínicamente por el Dr. Manuel Ruiz de Gopegui, especialista en Periodoncia e Implantes Dentales, graduado en 2006 y Máster en Implantología Oral en 2008. Nº de colegiado: 28008244. Última revisión: mayo de 2026.

Fuentes: Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) · Sociedad Española de Cirugía Bucal (SECIB) · PubMed. Publicado en mayo de 2026. Última revisión clínica: mayo de 2026.

¿Qué es la preservación alveolar post-extracción?

¿Siempre se hace preservación alveolar cuando se extrae un diente?

¿Cuánto tiempo hay que esperar tras la preservación alveolar para poner el implante?

¿Qué biomaterial se usa en la preservación alveolar?

¿Es dolorosa la preservación alveolar?