Artículo publicado por Clínica Ruiz de Gopegui. Revisado clínicamente por el Dr. Manuel Ruiz de Gopegui, especialista en Periodoncia e Implantología Oral, Máster en Implantología por la Universidad de Bolonia (Prof. Zucchelli), formación en Nueva York, Viena, Estocolmo, Florencia y Budapest. Profesor asociado de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Nº de colegiado: 28008244. Última revisión: junio 2026.

Resumen: Un paciente que quiera ponerse un implante dental con periodontitis no es candidato hasta que la enfermedad esté completamente tratada y bajo control. Una vez superada esa fase y con el paciente comprometido con su mantenimiento periodontal, los implantes pueden colocarse con tasas de éxito equiparables a las de un paciente sin enfermedad. Saltarse ese orden no es una opción clínica viable.

Es una de las preguntas que más escuchamos en consulta: «Tengo periodontitis, ¿puedo ponerme implantes?» La respuesta directa es no, no de forma inmediata. Pero la respuesta completa es más matizada y, en muchos casos, más alentadora de lo que el paciente espera. La periodontitis no cierra la puerta a los implantes dentales: establece un orden que hay que respetar.

¿Por qué no se pueden colocar implantes con periodontitis activa?

La periodontitis es una infección bacteriana crónica que destruye el hueso y los tejidos que sostienen los dientes. Cuando esa infección está activa, el entorno en el que se colocaría el implante está comprometido: las bacterias que han atacado las raíces naturales atacarían con la misma facilidad la superficie del implante, provocando lo que se conoce como periimplantitis. El resultado sería la pérdida del implante en un plazo variable, con el agravante de haber sometido al paciente a una cirugía innecesaria.

Por eso, en Clínica Ruiz de Gopegui la norma es absoluta: ningún paciente con periodontitis activa es candidato al tratamiento implantológico. No depende del grado de severidad ni de si quedan dientes en boca. La enfermedad debe estar tratada antes de dar el siguiente paso.

¿Qué significa «tratar la periodontitis» antes de un implante?

Tratar la periodontitis no es un trámite rápido. Es un proceso estructurado que puede prolongarse varios meses y que exige implicación activa del paciente. El protocolo habitual incluye:

  • Fase de higiene y motivación: instrucciones de higiene oral individualizadas y eliminación de los factores de riesgo modificables (tabaco, diabetes no controlada, estrés crónico).
  • Tratamiento periodontal activo: raspado y alisado radicular para eliminar el biofilm bacteriano y el sarro subgingival en todas las bolsas periodontales.
  • Reevaluación clínica: entre seis y ocho semanas después del tratamiento activo, se mide la respuesta de los tejidos. Se comprueban profundidades de sondaje, sangrado y estado del hueso.
  • Fase de mantenimiento periodontal: una vez estabilizada la enfermedad, el paciente pasa a revisiones periódicas de mantenimiento. Solo entonces se valora la colocación de implantes.

Este proceso no es opcional. Es la base que garantiza que el implante va a integrarse en un entorno biológico sano y que va a durar.

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¿Un paciente con periodontitis tratada tiene las mismas posibilidades de éxito con un implante?

Sí, siempre que el mantenimiento sea constante. La evidencia científica disponible —recogida entre otros por la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA)— indica que los pacientes con historia de periodontitis que han completado el tratamiento y mantienen sus revisiones periódicas obtienen tasas de supervivencia implantológica equiparables a las de pacientes sin enfermedad periodontal. La clave no está solo en el tratamiento inicial, sino en el compromiso a largo plazo.

En nuestra consulta trabajamos con mantenimiento periodontal individualizado: la frecuencia de las revisiones se adapta al riesgo de cada paciente. Un paciente con periodontitis bien controlada que acude regularmente a sus revisiones tiene un pronóstico implantológico muy favorable.

Un caso real: de periodontitis avanzada a rehabilitación completa sobre implantes

Para ilustrar cómo funciona este proceso en la práctica, tomamos como referencia un tipo de caso que atendemos con relativa frecuencia: pacientes jóvenes con enfermedad periodontal muy avanzada en los que los dientes ya no tienen pronóstico favorable. Son casos que suponen un impacto emocional importante —perder todos los dientes es una noticia difícil de asumir—, pero que tienen solución clínica completa si se abordan con el protocolo adecuado.

El proceso habitual que seguimos en estos casos incluye una fase inicial de tratamiento periodontal para desinflamar los tejidos y preparar el caso, seguida de una planificación digital completa con encerado digital y férulas de cirugía guiada. El día de la intervención, bajo sedación consciente, se extraen todos los dientes y se colocan los implantes dentales mediante cirugía guiada con precisión milimétrica. El mismo día el paciente sale con una prótesis provisional atornillada. Tres meses después, ya sin molestias, se escanea digitalmente y se fabrican las prótesis definitivas.

Este es el tipo de rehabilitación que solo es posible cuando la fase periodontal previa se ha resuelto correctamente. El implante es el final de un proceso, no el principio.

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¿Qué es la periimplantitis y cómo se relaciona con la periodontitis?

¿Se puede hacer el tratamiento periodontal y los implantes en la misma clínica?

Fuentes: Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) · Sociedad Española de Cirugía Bucal (SECIB) · Lang NP, Berglundh T. Periimplant diseases: where are we now? Consensus of the Seventh European Workshop on Periodontology. J Clin Periodontol. 2011. · Publicado en junio 2026. Última revisión clínica: junio 2026.