El uso de piercing en la lengua es una tendencia que lleva años en la sociedad. Sin embargo, antes de optar por esa moda en la cavidad bucodental, debes tener en cuenta ciertas prevenciones ante las posibles consecuencias que conlleva en la salud bucal.
Más allá del dolor, el posible rechazo y el alto riesgo de infecciones que trae consigo su colocación, este órgano es un músculo de neuronas y arterias, por lo que pueden verse afectadas si la perforación no se hace de forma correcta.
¿Qué inconvenientes produce el piercing en la lengua?
Dada la alta presencia de bacterias, humedad y/o agentes nocivos propios del interior de la boca, dificultando la cicatrización de los tejidos, y provocando una secuencia de efectos bucodentales, como:
Maloclusiones dentales
El empleo de un componente extraño en esta zona puede perjudicar involuntariamente a la posición de ciertas piezas dentales y en la fuerza emitida por este órgano.
Traumatismos en zonas dentales adyacentes
Estas lesiones pueden ir desde un simple desgaste del esmalte por el rozamiento del metal, hasta el astillamiento o fractura de alguna pieza dental, coronas o fundas.
Aquellas personas que disponen de este tipo de piercing suelen moverlo, golpeando el artefacto contra los dientes y ocasionando, a su vez, huecos interdentales.
Patologías periodontales
El estar tocándolo constantemente induce a la acumulación excesiva de placa y/o agentes perjudiciales para la cavidad bucal. Esto puede dar pie a la formación de sarro, ocasionando la aparición de gingivitis y, en casos extremos, periodontitis.
Halitosis
La acumulación de bacterias en la lengua suele provocar esta patología a causa del insuficiente aseo bucodental.
Alteraciones del habla y funcionalidades linguales
La perforación lingual interviene en la secreción de saliva y ocasiona problemas en el habla, perjudicando la manera de pronunciar ciertas letras como la «R», «S», «T» y «L». Además, interfiere en el proceso masticatorio y en la ingesta de alimentos.
Recesión gingival
Las encías se terminan retrayendo y dejando al descubierto la superficie dental afectada, lo cual provoca la pérdida de inserción de la pieza dental.
Alteraciones del gusto
Su uso puede inducir riesgos de lesión en alguno de ellos, alterando el sentido del gusto o la funcionalidad motora.
Dolor e inflamación
La molestia, e incluso la inflamación, puede manifestarse transcurridas de una a ocho horas tras la perforación. En este tiempo, los tejidos circundantes reaccionan frente a la existencia de un nuevo factor extraño introducido. Sin embargo, dichos efectos inflamatorios suelen prolongarse e incrementarse a lo largo de dos a tres semanas.
Si después de este tiempo la inflamación se vuelve insoportable, puede bloquear la vía respiratoria y generar dificultades respiratorias, por lo que frente a cualquier sensación de asfixia es fundamental asistir rápidamente al médico de cabecera.
Hemorragia prolongada
Las hemorragias suelen ser unas de las complicaciones posibles durante y después de esta perforación, ya que se trata de un órgano totalmente vascularizado.
Si la aguja logra traspasar un vaso sanguíneo, posiblemente ocasione una alta pérdida de flujo sanguíneo que resultará difícil de controlar.
Patologías infecciosas
En el caso de no efectuarse en un espacio esterilizado y adecuado para dicho fin, existe el riesgo de infecciones por hepatitis B y/o C e, incluso, otras como una endocarditis bacteriana.
¿Qué puedo hacer para cuidar mi piercing en la lengua?
El secreto se centra en una adecuada y exclusiva higiene dental, por lo que será necesario establecer ciertas prácticas de limpieza bucodental de manera rigurosa y dejar de consumir algunos alimentos:
- Cepilla tu área bucodental por completo tras cada comida, incluyendo las meriendas entre horas.
- Utiliza colutorios que no tengan componentes irritativos o haz gárgaras con agua y sal durante diez minutos.
- Usa un irrigador bucal para remover la placa más rebelde, a través del ligero masaje oral que crea el agua a presión.
- Establece una dieta que excluya alimentos con temperaturas elevadas.
- Aplica compresas frías para menguar la inflamación.
- Toma antiinflamatorios como ibuprofeno cada seis horas, esto ayuda a controlar la hinchazón y/o molestias.
- Evita bebidas alcohólicas, tabaco, alimentos duros, picantes o cualquier elemento que pueda ocasionar irritación.
- Olvídate de los cigarrillos, la nicotina afecta al proceso de curación.
- Cada vez que comas o ingieras algún líquido, limpia detenidamente el piercing, ya que suelen acumularse restos de alimentos.
- Acude a tus consultas y/o citas programadas, para evaluar el estado de tu boca y prevenir la aparición de infecciones y otros problemas derivados del uso de dichos piercings.
- Evita tocar y, en caso de hacerlo, hazlo con las manos bien limpias y libres de patógenos.
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