¿Sabes que la estética dental puede afectar a tu mentón?

La posición de algunas de tus piezas dentales, o de la dentadura en sí, puede distorsionar tu aspecto facial, incluyendo la forma del mentón.

Por lo general, las personas no buscan solamente un tratamiento que proteja la salud bucodental o la funcionalidad de su boca, sino que además requieren uno que les otorgue una mejor apariencia.

Tener una buena imagen se considera un elemento diferenciador en las relaciones personales y laborales. Por ello, en la Clínica Ruiz de Gopegui nos encargamos de cumplir con esta necesidad de manera precisa y personalizada.

Si quieres saber más acerca de este tema, sigue leyendo y descubre por qué el mentón puede verse afectado por una maloclusión dental.

¿Qué se entiende como deformidades faciales?

Se denominan deformidades faciales a esas alteraciones que pueden afectar a la forma y simetría de la cara, mandíbula, maxilar o mentón.

Dichas alteraciones suelen darse debido a problemas dentales como maloclusiones, fracturas dentarias, traumatismos, trastornos temporomandibulares o, incluso, la genética.

Estas afecciones influyen no solo en la manera de masticar ciertos alimentos, además crean dificultades al cerrar los labios, dolores articulares, ronquidos, sequedad de boca y, sobre todo, asimetrías en el mentón.

¿Cómo puede perjudicar una maloclusión al mentón?

Los efectos de una maloclusión no solo están involucrados en el ámbito de la estética facial, también en la salud oral y la calidad de vida de la persona que lo padece, afectando a:

–      Postura y equilibrio

El plano oclusal tiene un papel muy importante en el equilibrio del cuerpo, por ello, el dental suele ser unos de los aspectos funcionales en relación con los planos kinesiológicos corrientes. Una variación en uno de esos planos puede dañar de forma negativa al resto.

En el caso de los pacientes en proceso de crecimiento, los estudios médicos establecen una interconexión entre las alteraciones oclusales y la postura en sí, provocando asimetrías en la cabeza, el cuello, mentón y otras partes del cuerpo y generando una desproporción.

–      Higiene y salud

Los dientes desalineados generan un problema grave a la hora de realizar una correcta limpieza bucodental. Esto se debe a que el hecho de no poder limpiar nuestra dentadura correctamente, da acceso a la aparición de caries o patologías periodontales como la periodontitis.

Además, el contacto constante entre las piezas dentales puede ocasionar una recesión de encías y, en algunas ocasiones, la pérdida de dientes y la malformación del mentón.

–      Dolor

Los problemas de mordida pueden crear molestias a la hora de masticar ciertos alimentos. Además, la ATM o articulación temporomandibular se puede ver afectada, ocasionando dolores de mandíbula, mentón o, incluso, de cabeza.

–      Problemas de habla y respiración

La respiración oral puede provocar descompensación en el aumento de las arcadas dentales y la necesidad de respirar con la boca abierta, influyendo en el habla y afectando en la producción de sonido, colocación de los labios o de la lengua.

¿Qué factores alteran la estética del mentón?

Existen muchos componentes que pueden alterar de una forma u otra la apariencia del mentón y, a su vez, la estética dental, como:

  • La diferencia de tamaño entre la mandíbula superior y la inferior o entre una de las arcadas y la postura dental.
  • La succión del pulgar.
  • La respiración bucal.
  • El uso prolongado del chupete y del biberón.
  • La deglución atípica.
  • La pérdida de piezas dentales.
  • El desplazamiento de los dientes adyacentes.

¿Qué tipos de mordidas afectan al mentón?

La tipología de mordidas y mandíbulas también puede influir no solo a la estética dental, sino a la facial en sí, provocando malformaciones en el mentón como:

–      Mordida abierta

Se da cuando las piezas dentales superiores no logran cerrar y encajar correctamente con las inferiores, debido al contacto adelantado de las muelas. Suele generarse por cuestiones hereditarias o malos hábitos, como hacer presión hacia delante con la lengua, succionar el dedo pulgar o morder objetos constantemente.

A su vez, puede subdividirse de la siguiente manera:

  • Abierta anterior: los incisivos no se tocan.
  • Abierta posterior: los molares no se tocan.
  • Abierta completa: son los últimos molares los que se tocan.

–      Mordida cerrada

Ocurre cuando las piezas dentales anterosuperiores cubren en gran medida a las piezas inferiores, provocando que los mismos acaben tocando el paladar. Si no se trata a tiempo puede ocasionar un desgaste desmedido del tejido facial inferior, dando un aspecto mayor y desdentado.

Generalmente, esta tipología ocurre con el paso de los años, por lo que se considera un impacto natural del envejecimiento.

–      Mordida cruzada

Se da cuando las piezas dentales superiores ocluyen por dentro de los inferiores, ocasionando un aspecto extraño en el mentón. Puede producirse en la parte trasera o delantera de la boca, generando asimetrías faciales y, a su vez, afectando tanto a las piezas dentales antero-superiores como a los inferiores.

A su vez, esta tipología puede dividirse en:

  • Cruzada anterior: la maloclusión perjudica a los incisivos y caninos superiores, ubicándose por detrás de los inferiores.
  • Cruzada posterior: los problemas de maloclusión acaban afectando a las muelas y los caninos.
  • Cruzada unilateral: solo se da a un lado de la boca.
  • Cruzada bilateral: ocurre en ambos lados de la boca.

–      Mordida de tijera

Esta tipología no suele ser tan frecuente, sin embargo, sucede cuando la arcada superior sobresale y no logra tocar las cúspides.

–      Protrusión dental

Esta tipología se da por una maloclusión clase II y no afecta de forma grave a la salud bucodental, sin embargo, puede que en algún momento acabe afectando a la autoestima y aspecto de la persona.

Las piezas dentales inferiores se localizan detrás de los anterosuperiores, generando deformaciones faciales y complejidad a la hora de cerrar la boca.

Podría originarse tras el mal hábito de succionar el dedo pulgar en exceso, derivando de este modo en una mala alineación de los molares.

–      Sobremordida

Sucede cuando la maloclusión perjudica a las piezas dentales del maxilar superior, ocasionando que se superpongan los del maxilar inferior y estos los acaben presionando hacia abajo y tapándolos por completo. Si esta tipología es muy severa, puede llegar a impactar en las encías.

Puede ser hereditaria por la manera en la que se ha desarrollado el hueso o incluso adquirida, por componentes como una mala posición lingual.

No obstante, uno de los factores desencadenantes suele ser el mal hábito de chupar el dedo pulgar o el chupete. No suele ser una tipología que perjudique la estética dental, pero puede desencadenar en problemas a la hora de realizar una buena higiene bucodental, derivando en caries, patologías periodontales o, incluso, bruxismo.

–      Submordida

Es el caso opuesto a la sobremordida, debido a que las piezas dentales que se superponen sobre los superiores son los inferiores.

–      Apiñamiento

Esta tipología es la más común y está causada por la carencia de espacio, lo cual da como consecuencia piezas dentales torcidas y aglomeradas entre sí.

–      Resalte

Se da cuando las piezas dentales superiores acaban alargándose en sentido horizontal mucho más allá que los inferiores. En caso de que las piezas dentales sobresalgan de manera desmedida pueden producir daños, como problemas de masticación, malformaciones en el mentón o afectar en el habla y la pronunciación.

–      Borde a borde

Esta tipología pasa una vez que los bordes incisales de las piezas anterosuperiores quedan en contacto con los bordes de los anteroinferiores.

–      Mandíbula retraída

Ocurre cuando el ángulo entre el labio inferior y el mentón se hace más agudo y el tercio inferior de la cara acaba haciéndose a su vez más corto.

Al tener una mandíbula más atrasada se crea un incremento de la convexidad de la cara, con disminución de la distancia entre el mentón y el cuello; ocasionando que la estructura de la nariz se distorsione y se vea mucho más grande de lo que es, debido a que la mandíbula se torna más pequeña de lo normal.

–      Mandíbula adelantada

En este caso se dan alteraciones en la masticación, produciendo así un perfil facial más cóncavo y proporcionando un aspecto facial plano. El tercio inferior se vuelve más largo, ocasionando que el mentón también se torne más grande.

–      Exceso vertical de maxilar superior

Esto se produce cuando el maxilar superior se vuelve más largo, provocando que al momento de sonreír se posicione por debajo del labio superior y se noten más las encías.

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