¿Alguna vez has escuchado hablar sobre las distintas secciones de un diente? La anatomía bucodental es primordial en la ingesta de alimentos. Nuestros dientes nos ayudan a hablar, comer y hasta beber. Cada uno de ellos se conforma por diferentes partes que cumplen con una funcionalidad en concreto.
Si quieres tener más información sobre este tema, te encuentras en el sitio correcto, puesto que aquí conocerás los diversos componentes de un diente y su función. De todos modos, no tienes que preocuparte por recordarlas. En la Clínica Ruiz de Gopegui, nuestros especialistas en la rama de odontología y el área de la estética dental te explicarán en detalle cada una de esas secciones siempre que lo necesites.
Piezas dentales o dientes, ¿cómo se conocen?
Antes de entrar en contexto, se debería aclarar que los humanos no solo usamos los dientes para cortar o triturar los alimentos, sino que también los utilizamos para pronunciar las palabras de manera correcta al hablar o expresarnos.
Los dientes en sí se conocen como aquellos órganos duros y blanquecinos que se encuentran insertados en los alvéolos dentales del maxilar superior e inferior.
Se componen de tejidos de diversas capas embrionarias y son una de las estructuras más completas y complicadas de nuestro organismo. Dichas estructuras tienen una parte tanto visible como no visible y se suelen localizar unidas al hueso maxilar a través del periodonto. Los dientes, en el momento de su desarrollo, terminan erupcionando a través de la encía.
En su interior incluyen nervios, arterias y hasta venas, y suelen estar formados por minerales como calcio, hidroxiapatita, fósforo y magnesio. Por esa razón se conocen como las estructuras más duras de nuestro cuerpo. Cada diente, así como sus distintas partes, cumplen con funcionalidades muy importantes en el proceso digestivo, la fonética y hasta en la estética.
¿Cuáles son las partes de un diente?
Cada una de las piezas dentales suele ser un integrante corporal único, debido a que se encuentra altamente especializada tanto externa como internamente. Además, cada sección del diente está compuesta por elementos que no se presentan en ninguna otra parte de nuestro organismo.
Nuestras piezas dentales permiten masticar los alimentos y forman parte esencial para la creación de los sonidos que interpretamos como palabras y hacen posible la comunicación verbal.
Por lo general, solo un tercio de los dientes son visibles, es decir, pueden percibirse a simple vista, mientras que el resto se encuentran situados en el interior de las encías, por lo que se consideran no visibles. A continuación, se detallan cada una de sus partes:
Corona
La corona es aquella parte visible del diente que sobresale cuando abrimos nuestra boca. Se encuentra recubierta por el esmalte y se puede encontrar encima de la línea gingival. Su forma establece su tipología y funcionamiento. Generalmente, la tonalidad blanco marfil de la corona es distinta en cada persona.
Cuello
El cuello es el encargado de unir la corona con la raíz y es también el lugar donde se acumula la placa bacteriana. Suele denominarse región cervical y se ubica en el borde de las encías.
Raíz
La raíz es aquella parte del diente no visible que se encuentra dentro de la encía. Por lo general se encuentra en el interior de los huesos maxilares superiores e inferiores. Pertenece a una de las partes que se encarga de anclar los dientes a la boca. Dentro de la raíz transitan los nervios y vasos sanguíneos por medio de un pequeño orificio que se llama apendicular, posibilitando su acceso al interior del diente a través del foramen apical.
Explicado de otra manera, es aquella zona que une todo el diente al hueso maxilar y consigue mantenerlo en su posición. Por ello, es fundamental intervenir y resolver cualquier patología periodontal que afecte a la raíz. Si no se interviene a tiempo, estas patologías tienen la posibilidad de provocar la caída de los dientes.
Paralelamente, cada diente tiene su propia raíz y corona, es decir, su estructura, composición y hasta posición son completamente distintas. Te presentamos la forma básica de cada bloque:
- Incisivos: forma de cincel
- Caninos: forma puntiaguda
- Premolares y molares: forma de cúspides
La diferencia entre ellos se da principalmente en los molares, debido a que se consideran los dientes más espaciosos por poseer hasta tres raíces. Por esta razón, estos dientes en específico se hallan en su mayoría más anclados que los otros.
Esmalte
El esmalte es la zona más expuesta, dura y externa del diente que suele recubrir la corona. Es un elemento que está altamente mineralizado con calcio y fósforo. Mediante el esmalte los dientes tienen la posibilidad de tolerar altas presiones al masticar, debido a que forma parte de la estructura más dura de todo el cuerpo. No obstante, puede terminar deteriorándose si los mismos no reciben los cuidados requeridos y se pueden ocasionar fracturas o padecer daños por microorganismos patógenos.
La apariencia real del esmalte no es blanca como pensamos, más bien es transparente. Lo que en realidad les da ese color blanco marfil a nuestros dientes acostumbra a ser la estructura de los mismos. Se recomienda un cuidado diario con una buena limpieza dental e integrar calcio y fósforo en la dieta para que esta composición se mantenga y/o logre recuperarse si tiene lugar alguna pérdida mineral.
Dentina
La dentina le otorga la tonalidad blanco marfil a nuestros dientes. Se encuentra debajo del esmalte dental y suele tener irrigación nerviosa, por lo que es sensible a cambios bruscos de temperatura, a sustancias dulces, oscuras, antibióticos y patologías u otras circunstancias que pueden alterarla. Por lo general, cuando sentimos sensibilidad dental es que hay algún problema subyacente en la dentina.
Es importante intervenir a tiempo cuando a cualquiera de nuestros dientes le sale una caries porque es debido a que las bacterias responsables de esa caries han atravesado el esmalte y llegado a la dentina. Esta situación provoca un daño irremediable en la pulpa dental y suele ir acompañado de un dolor más o menos moderado, lo que ocurre debido a que la dentina dispone de millones de diminutos conductos que de manera directa conducen a la pulpa.
Pulpa
Esta parte suele ser el núcleo del diente, el cual posee un tejido blanco en donde se encuentran ubicados los nervios y los vasos sanguíneos. Su función principal, aparte de dar la sensibilidad dental, es restablecer las células del resto del diente para mantener así su buena actividad. Naturalmente, tiene mucha más sensibilidad que la dentina por lo que, si las bacterias llegan a este punto, el dolor será insoportable.
Explicado de otra manera, cuando una caries logra llegar hasta la pulpa, es cuando sentimos el tan temido dolor de dientes.
Cemento dentario
Por lo general, sus tejidos suelen ser menos duros que la dentina, sin embargo, cumple con una función sumamente importante como es unir las fibras y los ligamentos que anclan el diente a los huesos maxilares. De allí proviene su nombre: es el cemento de nuestros dientes que mantiene en buen estado las raíces dentales.
Foramen apical
Es el orificio que se halla en la punta de la raíz por donde pasan las terminaciones nerviosas y los vasos sanguíneos que suelen provocar sensibilidad a los dientes. Mediante esta abertura el sistema nervioso y el sanguíneo logran acceder a la pulpa dental.
Conducto pulpar
Es una especie de tubo que se encarga de llevar los nervios y vasos sanguíneos a la pulpa a través del foramen apical. Por ello, cuando una patología dental afecta a este conducto, nuestros dientes no pueden recibir nutrientes a través de nuestra sangre, lo que puede provocar que se llegue a perder el diente afectado.
Borde de la encía
Suele denominarse como línea de la encía y se trata de aquella línea gingival donde se adhieren nuestros dientes a las encías, es decir, es ese tejido conectivo que recubre las partes no visibles de los dientes. Naturalmente, es una zona a la que se debe prestar mucha atención al cepillarnos, ya que al no mantener una correcta higiene bucal, el sarro y la placa bacteriana se agrupan en esa zona, ocasionando gingivitis, periodontitis y hasta otras enfermedades en las encías.
No esperes más y vuelve a sonreír con nosotros
En la Clínica Ruiz de Gopegui cuentas con especialistas que se encargarán de diagnosticarte el tratamiento que mejor se adapte a tus necesidades, requerimientos y grado de daño sufrido de manera única y personalizada. También te proporcionarán toda la información y ayuda necesaria para tu adecuada salud bucodental y sobre temas relacionados con las partes de un diente, sus cuidados y cualquier otra cosa que puedas necesitar.
Recuerda que vale más la salud preventiva que la curativa, por ello, si en algún momento presentas molestias en tu cavidad bucal o quieres seguir aprendiendo más sobre tus dientes, no dudes en visitarnos o pedir una cita con nosotros el día que quieras; te atenderemos con gusto.
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