Un pequeño bulto en la encía. Una molestia persistente tras una endodoncia antigua. Una radiografía que revela una lesión en la raíz de un diente aparentemente sano. En todos estos casos, el diagnóstico puede ser el mismo: quiste radicular.

En la Clínica Dental Ruiz de Gopegui tratamos de forma habitual este tipo de lesiones. Nuestro enfoque se basa en un diagnóstico preciso, tratamientos mínimamente invasivos y una atención personalizada, para que tu salud bucodental no se vea comprometida.

A continuación, te explicamos qué es exactamente un quiste radicular, cuáles son sus causas, síntomas, formas de diagnóstico y opciones de tratamiento.

¿Qué es un quiste radicular?

El quiste radicular es una lesión crónica, benigna y de crecimiento lento, que se forma en el extremo de la raíz de un diente como consecuencia de una infección prolongada. Es el quiste odontogénico más frecuente, y suele aparecer como complicación de una caries profunda o una endodoncia que no ha logrado eliminar completamente la infección.

Su desarrollo se produce a partir de restos epiteliales que se activan como respuesta inflamatoria frente a una infección pulpar. Con el tiempo, esta cápsula de tejido forma un saco cerrado lleno de líquido o material necrótico.

¿Qué lo provoca?

La causa principal del quiste radicular es una infección crónica en la raíz del diente, que puede deberse a:

  • Una caries profunda no tratada.

  • Una endodoncia incompleta o fallida.

  • Una fractura dental que ha dejado expuesta la pulpa.

  • Un traumatismo antiguo que afectó al nervio del diente.

  • Una periodontitis avanzada no controlada.

Cuando la pulpa del diente muere (necrosis pulpar), las bacterias pueden extenderse hasta el ápice (punta) de la raíz. Si no se elimina completamente el foco infeccioso, el organismo reacciona formando un quiste para «encapsular» el problema.

¿Cuáles son los síntomas de un quiste radicular?

Uno de los grandes problemas del quiste radicular es que puede crecer sin dar síntomas durante meses o incluso años. En muchos casos, se descubre de forma casual en una radiografía.

Cuando presenta síntomas, los más comunes son:

  • Inflamación o bulto en la encía, generalmente en la zona del diente afectado.

  • Dolor leve o moderado, que puede aumentar si hay sobreinfección.

  • Sensación de presión o molestia al masticar.

  • Cambio de color del diente, que puede oscurecerse si la pulpa está necrosada.

  • Fístula o salida de pus por la encía cercana al diente.

  • En casos más avanzados: inflamación facial, fiebre o movilidad dental.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico del quiste radicular lo realiza el odontólogo mediante:

Exploración clínica

Revisión de encías, historial del diente (si ha sido endodonciado o no), presencia de fístulas o dolor a la percusión.

Radiografía periapical

Muestra una imagen radiolúcida (zona oscura) en el extremo de la raíz, típica de los quistes.

TAC dental (CBCT)

En algunos casos, usamos tomografía de haz cónico para valorar el tamaño real del quiste, su relación con otras estructuras (como el hueso o los senos maxilares) y planificar el tratamiento.

¿Qué consecuencias puede tener si no se trata?

Aunque es una lesión benigna, el quiste radicular puede provocar complicaciones si no se trata a tiempo:

  • Destrucción progresiva del hueso que rodea la raíz.

  • Reabsorción de raíces dentales vecinas.

  • Infecciones recurrentes y fístulas crónicas.

  • Expansión ósea y deformidades en maxilar o mandíbula.

  • Pérdida del diente afectado.

  • En raros casos, transformación en lesiones más agresivas.

Por eso es fundamental tratarlo cuanto antes, aunque no cause dolor.

¿Cómo se trata un quiste radicular?

El tratamiento depende del estado del diente y del tamaño del quiste. Las opciones principales son:

1. Reendodoncia

Si el diente ya tiene una endodoncia, pero el quiste se ha formado por una infección residual, realizamos una nueva limpieza del sistema radicular (reendodoncia) para eliminar por completo las bacterias.

2. Apicectomía

Si no es posible eliminar la infección solo por vía endodóntica, se realiza una cirugía menor para acceder al ápice de la raíz, cortar la punta y extirpar el quiste. Es una técnica muy eficaz para conservar el diente.

3. Extracción dental

Si el diente está fracturado, con movilidad o muy deteriorado, puede ser necesario extraerlo junto con el quiste. En estos casos, se valora posteriormente la colocación de un implante dental para reponer la pieza.

En nuestra clínica realizamos un estudio detallado para elegir la opción más conservadora siempre que sea posible.

¿Qué ocurre después del tratamiento?

Tras eliminar el quiste radicular, el hueso comienza a regenerarse de forma progresiva. El seguimiento radiográfico es fundamental para comprobar que:

  • La zona se ha limpiado por completo.

  • No hay signos de recidiva (reaparición del quiste).

  • El diente conserva su funcionalidad y estabilidad.

En algunos casos, recomendamos el uso de materiales regeneradores para favorecer la cicatrización ósea.

¿Se puede prevenir?

Sí, en muchos casos. Estas son algunas recomendaciones que ayudan a prevenir la formación de un quiste radicular:

  • Trata las caries en fases iniciales.

  • No dejes pasar molestias o sensibilidad dental prolongada.

  • Si has recibido una endodoncia, acude a tus revisiones para comprobar que todo evoluciona bien.

  • No ignores una fístula o bulto en la encía, aunque no duela.

  • Mantén una buena higiene bucal y acude a revisiones periódicas.

El quiste radicular es una lesión crónica y silenciosa, que puede desarrollarse tras una infección dental no tratada correctamente. Aunque suele ser indoloro al principio, puede comprometer la salud bucodental si no se actúa a tiempo.

En la Clínica Dental Ruiz de Gopegui, contamos con la tecnología y la experiencia necesarias para diagnosticar y tratar esta patología con garantías. Nuestro objetivo es conservar tus dientes siempre que sea posible, actuando con precisión y cuidando cada detalle.

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