La lengua, ese músculo flexible y poderoso que se encuentra en la cavidad bucal, juega un papel crucial en nuestra salud y bienestar. Si bien muchos la asociamos principalmente con el habla, la masticación y la degustación, la higiene de la lengua también es fundamental para una buena salud oral.

Para mantener un buen estado de salud bucodental es importante mantener unos hábitos de higiene adecuados y completos, por lo que la lengua ha de limpiarse también durante el cepillado. Si las bacterias que acumula la lengua no son eliminadas correctamente, nuestra salud bucal acabará deteriorándose. La lengua acumula una gran cantidad de bacterias, pudiendo ocasionar graves problemas de salud oral. Mientras dormimos, el sistema digestivo limpia el organismo desintoxicándolo y depositando toxinas en la superficie de la lengua, especialmente en las papilas; de ahí que por las mañanas la lengua amanezca con una cubierta que contiene bacterias y desechos que provocan el mal aliento.

La superficie rugosa de la lengua, con sus numerosas papilas gustativas, puede convertirse en un refugio para bacterias y restos de comida. Si no se limpia adecuadamente, la acumulación de estas bacterias puede generar diversos problemas, como:

  • Mal aliento (halitosis): el mal aliento, también conocido como halitosis, es una condición desagradable que puede afectar las relaciones sociales y la autoestima. Las bacterias que se acumulan en la lengua son una de las principales causas del mal aliento.
  • Sabor metálico: la acumulación de bacterias en la lengua también puede alterar el sentido del gusto, provocando un sabor metálico persistente.
  • Enfermedad periodontal: las bacterias de la lengua pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad periodontal, una infección grave que afecta las encías y el hueso que sostiene los dientes.
  • Candidiasis oral: la candidiasis oral, también conocida como «muguet», es una infección por hongos que causa manchas blancas en la lengua y otras partes de la boca.

Mala higiene en la lengua

Las bacterias de la lengua, además de causar halitosis, también pueden desplazarse por el resto de la boca y llegar hasta los dientes generando con el paso del tiempo otras patologías como caries dental, gingivitis, infecciones de garganta, afecciones al sentido del gusto, problemas digestivos, respiratorios, llegando a comprometer al sistema inmunológico por lo que es importante mantenerla siempre limpia. El sobrecrecimiento de bacterias puede volver a tu lengua amarilla, blanca o inclusive negra o con apariencia vellosa.

Para limpiar la lengua en profundidad existen limpiadores linguales que ayudan a arrastrar la suciedad. Si no disponemos de uno de estos cepillos con doble función, no hay problema, ya que también se puede limpiar con las cerdas del propio cepillo dental.

«El color de la lengua es un indicador de nuestro estado de salud. En un estado normal tiende a ser rojiza sonrosada»

La lengua en un estado normal tiende a ser rojiza sonrosada, no está ni muy seca ni excesivamente húmeda, mantiene una movilidad normal, tiene unos puntitos más evidentes en la parte posterior que corresponden a las papilas gustativas y puede estar cubierta por una película a modo de capa fina y blanquecina constituida por saliva, producciones bacterianas y algo de restos de alimentos. Esta capa desaparecerá con un simple cepillado normal que incluya una limpieza de nuestra lengua.

Colores de la lengua y las patologías a las que se asocian

La lengua, ese músculo incansable que nos permite hablar, saborear y masticar, también funciona como un indicador silencioso de nuestra salud general. Observando su color y textura, podemos obtener pistas valiosas sobre posibles problemas que afectan nuestro organismo.

El color de la lengua suele ser de un rosa saludable. Sin embargo, cuando este tono cambia, puede ser una señal de alerta que nos indica que algo no está bien. A continuación, exploraremos los diferentes colores que puede adoptar la lengua y las posibles patologías asociadas a cada uno de ellos:

Lengua blanca

  • Causas: la lengua blanca puede ser causada por una higiene bucal deficiente, lo que permite la acumulación de bacterias y restos de comida. Otras causas incluyen deshidratación, candidiasis oral (una infección por hongos), leucoplasia (una condición precancerosa) y sífilis.
  • Patologías asociadas: gastritis aguda o subaguda, problemas estomacales, deshidratación.

Lengua amarilla

  • Causas: la lengua amarilla puede ser un indicio de problemas hepáticos, como ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos debido a la acumulación de bilirrubina en la sangre). Otras causas incluyen tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, mala higiene bucal y ciertos medicamentos.
  • Patologías asociadas: problemas biliares, reflujo gastroesofágico, ictericia, enfermedades hepáticas.

Lengua roja

  • Causas: la lengua roja puede ser causada por una deficiencia de vitamina B12 o ácido fólico, anemia ferropénica (falta de hierro), glosatitis (inflamación de la lengua) y síndrome de Down. También puede ser un efecto secundario de algunos medicamentos.
  • Patologías asociadas: infecciones, deficiencias vitamínicas (B12, ácido fólico), anemia ferropénica, glosatitis, síndrome de Down.

Lengua geográfica

  • Causas: la lengua geográfica se caracteriza por manchas rojas lisas rodeadas de bordes blancos irregulares. La causa exacta se desconoce, pero se cree que está relacionada con factores genéticos y autoinmunes.
  • Patologías asociadas: exceso de ácido gástrico, enfermedad por reflujo gastroesofágico.

Lengua marrón

  • Causas: la lengua marrón puede ser causada por fumar, consumir tabaco o café en exceso, mala higiene bucal y ciertos medicamentos. En algunos casos, puede ser un signo de una enfermedad más grave, como la enfermedad de Addison (una afección que afecta las glándulas suprarrenales).
  • Patologías asociadas: tabaquismo, consumo excesivo de café o tabaco, mala higiene bucal, enfermedad de Addison.

Lengua pálida

  • Causas: la lengua pálida puede ser un indicio de anemia (falta de glóbulos rojos o hemoglobina en la sangre), deshidratación o desnutrición. También puede ser un efecto secundario de algunos medicamentos.
  • Patologías asociadas: anemia, deshidratación, desnutrición.

Si observas cambios en el color o la textura de tu lengua, es importante consultar con un médico o dentista para determinar la causa subyacente y recibir el tratamiento adecuado. Un diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno pueden prevenir complicaciones graves y preservar la salud general de tu organismo.